La realidad nos indica que ningún menor, independientemente de su edad, sexo o condición social, está exento de ser víctima de robo o sustracción en cualquier lugar.
Para la mayoría de las personas los bebés y los niños son personitas conmovedoras e irresistibles a las que se debe el mayor respeto y cuidado. Lamentablemente, para otros son sólo una posibilidad de negocio o provecho personal. Debemos cuidarlos mucho, especialmente si vivimos en grandes ciudades. Quienes vivan en lugares pequeños podrán contar además con la presencia de vecinos de confianza, y sus hijos podrán manejarse con más independencia. Es importante encontrar un punto de equilibrio según cada edad para que nuestros niños no tengan que vivir encerrados o temerosos, pero sí advertidos y educados.
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